| 16 Junio 2009
Lima 8 de marzo 2009
Recibir terapia psicológica por la Web está de moda
Las nuevas tecnologías son una realidad y muchos profesionales se han valido de estas para mejorar sus servicios. Los psicólogos y psiquiatras no fueron la excepción pues ahora responden mails, conversan por messenger y hasta usan Skype, herramienta que permite hablar y verse a través de la computadora, para atender a sus pacientes.
Algunos psicoanalistas están en contra y otras a favor de las llamadas ‘terapias on line’, debido a que no se puede observar bien las actitudes y el lenguaje corporal del paciente, según informó el diario El Clarín de Argentina.
Liliana Novaro, de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), señaló que en una terapia on line es recomendable conocer personalmente al paciente antes de mantener una conversación por Internet.
“Mis experiencias resultaron buenas pero siempre fueron casos de pacientes conocidos, nunca haría un tratamiento completo por Internet”, sostuvo.
De otro lado, también existen psicoanalistas que han hecho tratamientos enteros por Internet y aseguran haber obtenido buenos resultados.
“Si es por mail, les doy a mis pacientes las mismas consignas, que escriban con asociación libre, que no borren, que no vuelvan atrás en lo escrito. Y yo hago lo mismo, la atención es flotante, analizo el material. La transferencia es intensa, igual que si fuera una terapia presencial”, sostiene Diana Sahovaler de la APA.
Varios psiquiatras y psicoanalistas opinan que el proceso terapéutico es el mismo y que ahorra mucho tiempo. Un grupo de profesionales de este campo abrirá un sitio en Internet de psicología on line para atender a los ciberpacientes.
Sin embargo, Julio Moreno, de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires, señala que la terapia personalizada es muy importante, debido a que se puede ver el lenguaje corporal y se trabaja con la palabra oral, la que te permite escuchar tonos, lapsus, enunciaciones, entre otros.
“Lo digital deja de lado una complejísima y extremadamente rica gama de sensaciones que acompañan el contacto o la cercanía de los cuerpos. Por ejemplo, cuando nos encontramos con un paciente en el consultorio, incluso antes de haber pronunciado palabras, hay una plétora de sensaciones que transmiten valiosísima información. Tenemos un aparato psíquico y corporal hecho como a medida para capturar ese tipo de información que es irreemplazable e imprescindible para nuestra práctica como analistas”, finalizó.





