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AMOR A GOLPES

“La letra con sangre entra” pedagogía paternal del tiempo de Edipo, Freud la convirtió en “complejo de Edipo”. El padre de Edipo fue tan violento que su hijo lo mató. Esa violencia paterna está en los golpes destinados a las mujeres. El “fenómeno” pasó de la excepcionalidad a ser un habito ¡Extraño! No es noticia para los medios, les quita audiencia del sector de los hombres ¿Hombres? Las mujeres suelen preguntar “¿Dónde están los hombres?”

El amor a golpes organiza la pareja de Nancy con Carlos, pese y junto con las tundas que él le propina ¡Propina de golpes! Algunos psicoanalistas repiten un clásico de la tontería teológica: “Masoquismo femenino”. La Iglesia prescribe el dolor para reconocer a una mujer ¡Extraña coincidencia! Otros analistas cuestionamos esa teología construida bajo la égida paterna. Ante la violencia contra las mujeres –y la que ellas ejercen- ante eso aceptamos el lugar que les da lo que dicen. Jacques Lacan en 1975 vio que una mujer es un síntoma para “su” hombre, luego añadió: ese hombre para esa mujer es algo peor que un síntoma, es un parasito. Los medios ocultan tal descubrimiento.

Esos parásitos golpean cuando cada mujer toma un lugar, se mueve, se ríe, sale de paseo, ingresa a lugares “prohibidos” para ellas, un coto de los hombres (p.e., en las estaciones de Servicio) o en los deportes (el futbol de mujeres en los EEUU tiene estadios llenos y singulares: carecen de violencia) en las oficinas o en las ciencias o en la cama. Cuando el parasito avizora perder “su” lugar despliega la agresividad, Freud en 1912 describió esa agresividad mortal del paternalismo, lo hizo sin darse cuenta de lo que describió. La agresividad tiene peores consecuencias que una agresión.

Eva Giberti comunica frases de mujeres golpeadas: "No puedo irme de casa porque ¿de qué voy a vivir?";"Me quedo con él porque me protege"; "Me pega porque me quiere". Esas frases proviene de mujeres de diversos sectores sociales, los golpes no discriminan por clase, solo dan golpes de clase y clases de golpes. Preguntas: Si golpea “por qué me quiere” ¿Para qué me quiere?; Si me protege con golpes ¿De quién se me protege o a de quién se protege él golpeándome a mí? En “Préstame tus ojos” una mujer revela algo: su miedo era que se notara la debilidad de él, se quedaría sin los ojos de ella; el parasito se debilita, si la golpeada no lo protegiera podría sacárselo de encima.

Alberto Sladogna,psicoanalista.


Publicado en "Miradas al sur",mayo 2009